En 1584, cuatro décadas después de que Copérnico pusiera al Sol en el centro del sistema planetario, Giordano Bruno fue un paso más allá: en este diálogo, escrito en italiano y publicado en Londres, sostiene que el universo no tiene centro ni límite, que está compuesto por infinitos mundos y que algunos de esos mundos podrían albergar vida propia. Con esto rompía no solo con la cosmología cerrada de Aristóteles, sino con la idea misma de un universo con un lugar fijo para la Tierra o para el ser humano. El libro, junto con el resto de su obra, formó parte de la acusación que la Inquisición romana sostuvo contra Bruno durante años y que terminó, en 1600, con su condena a morir en la hoguera. Ese desenlace ha hecho que a veces se lo lea como un simple mártir de la ciencia, pero el texto es sobre todo una obra de filosofía natural, escrita con la forma del diálogo renacentista, que empuja el copernicanismo hasta sus últimas consecuencias.
Ficha técnica
| Autor | Giordano Bruno (†1600) |
| Año de publicación | 1584 |
| Idioma original / Traducción | Traducción de Umbra Editorial |
| Formato | A5 (139,7 × 215,9 mm) |
| Papel | Bond ahuesado 90 g |
| Composición | Typst · EB Garamond 11/15 |
| Encuadernación | Rústica americana |
| Páginas | 100 |
| Precio | $9.990 |

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